A 35 años del inicio de la lucha armada de 1980-Colectivo Solidaridad

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Este 17 de mayo se cumplen 35 años del inicio de la acción armada revolucionaria que dirigió el Partido Comunista del Perú. Consideramos que ese proceso es parte de la historia del Perú, y como tal debe seguir abordándose desde una perspectiva histórica, analizando sus causas políticas, económicas, sociales y las condiciones en las cuales se desenvolvió, la permanencia en tiempo y espacio y su desarrollo, que abarcó a toda la sociedad peruana. Varios especialistas de diverso tipo de formación la han calificado de guerra civil o guerra interna y desde el punto de vista del PCP se considera guerra popular, como a continuación podemos ver siguiendo sus planteamientos.

El desarrollo de la lucha de clases en la sociedad peruana de fines de la década del 70 posibilitaron el desencadenamiento de la acción armada, era una necesidad puesta a la orden del día por muchas organizaciones políticas de izquierda de entonces, y fue esa guerra popular dirigida por el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso, la que devino en el proce¬so político de mayor trascendencia de nuestra historia. Estuvo guiada por una ideología: el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento gonzalo; e implicó la aplicación de un pro¬grama de 14 puntos de la revolución de nueva democracia; un camino de cercar las ciudades desde el campo, campo principal, ciudad complemento; una planificación políticamente dirigida y plasmada en tres tipos de grandes planes: de desarrollo de la guerra popular, de construcción y planes militares; una estructura de acción militar especificada en 4 formas de lucha, todas ellas formas de acciones guerrilleras; un Ejército Guerrillero Popular, conformado desde 1983 conce¬bido a partir de la tesis de Lenin sobre la milicia popular, guiados por el principio de “El Partido manda al fusil”.

Su desarrollo y expansión fue tal que llegó a abarcar casi todo el territorio nacional e implicó a la vez la más grande movilización de las masas armadas, principalmente campesinas pobres, de ahí el carácter de revolución democrática, pues la sociedad peruana de entonces era semifeudal, semicolonial y de capitalismo burocrático con una inmensa población rural, la que sintió que la revolución representaba sus más caros anhelos de transformación de esa condición semifeudal de atraso y miseria, de opresión inmisericorde de terratenientes y gamonales; la revolución iniciada le ofrecía (y hacía realidad) el cambio real que muchos partidos de izquierda, devenidos luego revisionistas, entonces veían lejano y decían esperar a que ‘maduren las condiciones’.
Es una realidad innegable que durante todo su proceso, la lucha guerrillera golpeó como nadie las tres montañas que oprimían al pueblo, sirviendo al mayor barrimiento de la semifeudalidad, combatió al capitalismo burocrático y el dominio imperialista principalmen¬te yanqui hasta devenir en peligro principal para su seguridad; simultáneamente, fue construyendo lo nuevo, el nuevo poder, una nueva economía, nueva política y nueva cultura, en sus aspectos destructivo y constructivo, donde el segundo fue el principal, guerra que llegó a su punto más alto en julio de 1992. Y en todo ese proceso enfrentó la política genocida implemen¬tada por el Estado peruano bajo la orientación del imperialismo yanqui.
Nos adherimos al deseo y demanda de familiares y amigos de construir el Monumento a los Héroes del Pueblo, que signifique un homenaje concreto a su memoria, a reivindicar su papel de entrega revolucionaria por una noble causa, y a la defensa de los hechos desenvueltos desde mayo del ochenta como parte del proceso histórico de lucha por la emancipación de nuestro pueblo.
A más de 22 años de concluida la guerra, las clases dominantes siguen imputando al PCP de ser “organización criminal”, a su ideología de “dogmática y violentista” y a los hechos desenvueltos desde mayo del ochenta, de “terrorismo”, para despojarle del carácter político, con lo que se busca negar que en nuestro país hubo una guerra popular revolucionaria que libró la lucha por la transformación de la sociedad peruana, y que si bien no triunfó se concretó como la más alta experiencia de la lucha del pueblo peruano por su emancipación y que desde la posición del propio PCP considera que estableció 5 importantes logros:

• Es el más grande movimiento popular revolucionario de la historia peruana;
• Ha establecido el maoísmo como nueva, tercera y superior etapa del marxismo y concretado el pensamiento gonzalo como arma ideológica estratégica, específica y principal;
• Ha elevado el prestigio del PCP al punto más alto de su larga historia y extendido su influencia y repercusión en el mundo como no la tuvo jamás;
• Ha acumulado ingente experiencia revolucionaria actual principalmente positiva; y,
• Ha hecho un gran aporte a la Revolución Proletaria Mundial llegando a reconocérsele como “antorcha de la revo¬lución mundial” y al Partido como “vanguardia de choque de la revolución mundial”.

Todo ello comprueba que significó un hecho político de gran trascendencia en la historia de la sociedad peruana, especialmente republicana; con una amplia incorporación de masas, principalmente campesinos, obreros, intelectuales, artistas, jóvenes y mujeres. Aquí cabe destacar el papel importante de los jóvenes, una fuerza muy activa y comprometida desde los inicios, y de la pléyade inmarcesible de mujeres del pueblo, quienes elevaron su conciencia política y en intensa brega devinieron revolucionarias y comunistas, llegando a asumir altas responsabilidades dentro de la organización, como en los destacados casos de Agusta La Torre Carrasco, camarada Norah y Elena Yparraguirre Revoredo, camarada Míriam, que junto al Dr. Abimael Guzmán Reinoso, Presidente Gonzalo, conformaron el Comité Permanente Histórico que dirigió la guerra popular, siendo indiscutible el papel estratégico que representa la jefatura encarnada en el Presidente Gonzalo, que ha sido decisiva en la reconstitución, dirección de la guerra y en la nueva etapa de lucha política.

Pese al tiempo transcurrido, aún no se han resuelto los problemas derivados de este proceso histórico porque el Estado peruano a través de sus gobiernos se empeña en no darlo por concluido para seguir usándolo en función de sus intereses políticos como lo hace el gobierno de Ollanta Humala. El PCP planteó la necesidad de ir a una solución política, amnistía general y reconciliación nacional, necesaria para que la sociedad peruana cierre como corresponde el capítulo de la guerra de la década del 80 del siglo pasado; indispensable para que el Estado deje de usar el pretexto de la guerra para extender su poder punitivo contra el pueblo criminalizando sus luchas; y también útil para los miles de involucrados a quienes se les margina de la sociedad cual parias. Pero la reacción peruana con ceguera histórica se niega a atender estas justas y razonables demandas. Incluso con cinismo desvergonzado, Humala saluda el proceso de conversaciones de la guerrilla colombiana con su gobierno pero en el país desata una persecución política macartista e inquisitorial.

Las diversas facciones de la gran burguesía usan el tema del ‘terrorismo’ para criminalizar la lucha popular como vemos hoy en la masiva lucha popular en el valle del Tambo. Pretenden ser los dueños de la verdad absoluta única e incuestionable, desatan persecución política contra comunistas, revolucionarios, demócratas y contra la lucha popular y buscan impedir que la verdad histórica se abra paso. Incluso impiden la libertad de los prisioneros políticos que han cumplido su pena llegando a proponer la salida de la Corte Interamericana de Derechos Humanos porque se ha amparado la denuncia de torturas del Estado peruano contra los prisioneros políticos. Lo que esto muestra es que los problemas pendientes de la guerra siguen sin resolverse y el Estado no quiere una solución política prefiriendo una opción militar y represiva hasta hoy, lo que evidencia una posición retrógrada y reaccionaria pues siguen con los ojos atados al pasado.

Al Dr. Guzmán lo mantienen 23 años en condiciones de aislamiento absoluto, ensañándose con él cual trofeo de guerra, negándole su derecho a expresar sus puntos de vista. Ante ello, la publicación del libro Memorias desde Némesis, es un hecho fundamental que sirve a que la verdad histórica se abra paso y a generar condiciones para una solución política que es necesidad del pueblo, la nación y la sociedad peruana en su conjunto.
En el Perú actual, capitalista, dependiente del imperialismo y con rezagos semifeudales, se desenvuelve un sistema económico basado en la explotación y opresión crecientes, concentración de capitales y en una nueva acumulación originaria, que esquilma al proletariado, al pueblo y los recursos naturales. Camino que se lleva adelante a costa de una mayor plusvalía que sacan de la clase obrera, despellejándola, succionando su sangre y sudor en beneficio de la gran burguesía y del imperialismo. Frente a ello el proletariado y el pueblo resisten y luchan masivamente empezando a conquistar victorias como en el caso de la lucha juvenil contra la llamada “ley pulpín”, van desarrollando sus luchas por derechos fundamentales y tomando cada vez más conciencia de la necesidad de preparar la revolución socialista para acabar con el capitalismo explotador y opresor.

El Estado persiste en usar el tema de la guerra interna como ‘cuco’ para perseguir y reprimir las justas luchas de los pueblos como en Islay, llamándolos ‘delincuentes’, ‘hordas’, ‘terrorismo antiminero’, y en aplicar métodos usados en la lucha contrasubversiva haciendo montajes de supuestas evidencias, fabricando acciones que generen rechazo en el pueblo, sembrando ‘pruebas’, actuando con ensañamiento y violenta represión contra los luchadores populares y llegando hasta el sicariato para asesinar a los hijos del pueblo.

El operativo llamado Perseo contra los miembros del MOVADEF, el cierre de la exposición artística de las prisioneras políticas, el ataque a la obra La Cautiva junto a la persecución judicial contra prisioneros políticos y opositores al gobierno y la represión contra el movimiento popular (Apurímac, Pichanaqui, Valle del Tambo, Tumán, etc.) son hechos que prueban la existencia de la campaña contrarrevolucionaria de persecución política que han extendido hasta el pueblo; y como persiguieron ayer a los comunistas, hoy tratan de proscribir de la sociedad a quienes enarbolan la ideología del proletariado negándoles su derecho a actuar políticamente.
El proletariado y pueblo peruanos, forjados en miles de combates, seguirá persistiendo en sus luchas, no se dejará amilanar por la derecha y ultraderecha que pretenden imponer a sangre y fuego sus planes de explotación capitalista, seguirá elevando cada vez más su conciencia política y avanzando en asumir la ideología del proletariado como guía de sus bregas hacia la revolución socialista.

Colectivo Solidaridad
17 de mayo de 2,015

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